escritos de papel y lapicera

escritos de papel y lapicera
Escribir ficción es un hobby para mi, lo hago esporádicamente y cuando puedo o cuando alguna idea se me transforma en algo tan obsesivo que debo plasmarlo en el papel.

Es cierto que a veces escribo en Word, pero han sido mas las veces en que escribo en cuadernitos pequeños y fácilmente manejables con lapicera de gel negro...

Cariños especiales a todos y mil gracias por visitar mi imaginario!!!


Graciela

miércoles, noviembre 22, 2006

Amor Fugaz

Estaba tan contenta con su nuevo trabajo, que cuando lo conoció ni se le ocurrió mirarlo como hombre, era un compañero más, como los otros.
Sí, le pareció buen mozo, igual que un par mas, pero no eran su estilo… y tal vez nunca lo fueran, además eran demasiado grandes, todos tenían entre cinco a diez años más que ella, lo que para Mercedes significaba ser unos vejestorios.

Era uno de esos trabajos temporales para un grupo de empresas de distintos países, por lo que allí había de todo y se hablaba una melange que complicaba bastante las cosas a la hora de pasarlas a los papeles y en su labor de abogada y de local, eso era muy importante.

Venia de vivir por un largo periodos en otro país y de terminar una relación amorosa igual de larga, por lo que un trabajo era lo mejor que le podía pasar, ni pensar en los hombres… ¿hombres? ¿Qué es eso?

Ella era de las que pensaban que la vida es un gran banquete al que al nacer estamos todos invitados, solo hay que disfrutar de lo que la vida ofrece y aprovecharlo, tanto como sufrir de las consecuentes indigestiones... y de esas había ya tenido gran cantidad, su gran debilidad eran los hombres y estos siempre terminaban cayéndole indigestos...
¡Que llena y cansada de malas elecciones que estaba, siendo aún tan joven!

Pese a todo se sentía maravillosamente bien, tenia un trabajo que le gustaba, dinero guardado y una larga vida por delante... ¿qué más se podía desear?

No tenía las cosas demasiado planeadas, pero pensaba en volver a irse en cuanto terminara este trabajo, añoraba la vegetación tropical y el suave clima caribeño Venezolano, así como las múltiples obras de arte, antiguas y ornamentadas iglesias y ruinas históricas del Golfo de México.

Por otro lado el duro clima Ingles, donde había estado estudiando Legislación Internacional... o Abogado Internacional, la habían saturado... y el idioma, si bien lo dominaba, se sentía más a gusto en un país de habla hispana.

Rodrigo, ese hombre dulce, logilíneo, de tez muy blanca y cabello negro, le recordaba su breve estancia en España, sus aventuras casi adolescentes, la frescura de sus veinte años y... su primer amor...

Verdaderamente, del conjunto, los españoles se destacaban tanto por su eficiencia profesional, como por crear un clima de excitante algarabía, haciendo más cortas las largas y duras jornadas.

Por otro lado estaba el calor, era un marzo especialmente caluroso. En Buenos Aires que suele tener un clima tan húmedo, el calor se hace insoportable, los edificios irradian calor, el asfalto sofoca y el aire acondicionado parecía no surtir efecto.

Ella era una mujer de menos de treinta años, plena, activa, alegre y con una forma de ser sumamente seductora y el grupo de cuatro o cinco españoles la incorporo a ellos sumándola a todas sus salidas.
Esto fue sutilmente cordial y de mucho respeto y además ella como anfitriona, por estar en su país, se sentía predispuesta a hacerles placentera la estadía...

Por experiencia propia sabía lo duro que era encontrarse solo en un país extraño, trabajando muchas horas y que en los pocos momentos que le quedaban para distracción y descanso, no encontrar ningún anfitrión amistoso que le dedicase un tiempo para conocer y admirar el entorno.

Así fue como comenzaron, compartiendo almuerzos, luego algunas cenas, paseos turísticos los días festivos...
Y luego de un largo tiempo, después de un día de ajetreo, terminaron tomando un café en su casa, conversando animadamente de política, religión, literatura, historia, experiencias y en un momento se dio cuenta que Rodrigo la miraba con cariño y admiración como persona.

Esa noche, ese sublime intercambio de miradas, ese entendimiento mas allá de las palabras, fue como un disparador de un sentimiento desbordado e incontrolable.

En los días sucesivos se entregaron al amor con tal pasión que ella se mareaba de solo acercársele y él se sintió asustado del sentimiento del que era preso.

Él hacia dos años que se había casado, luego de unos seis años de relación y era padre de una niña un poco mayor de un año.

A su actual mujer la había conocido, también accidentalmente y habiéndose quedado prendado de ella, que para aquel entonces estaba tranquilamente casada, la persiguió a lo largo de tres años, con flores, encuentros casuales y llamados, hasta que logro enamorarla y romper su matrimonio.

Aun hasta ese momento el matrimonio civil en España no tenía valides, por lo que debieron pagar a la Santa Rota un alto precio por la anulación del matrimonio de ella.
Irónicamente el mismo Obispo que les dio la anulación, los unió luego en sagrado matrimonio.

Ahora este amor que lo invadía, lo sentía como un castigo divino... él, en su capricho, había destrozado un buen matrimonio, ahora el destino se encargaba de destrozar el suyo...

Con todo dolor decidió no volver a dejarse llevar por la pasión y no volver a estar en brazos de Mercedes. Pero el sentimiento era tan fuerte que no pasaba una noche en que no la llamara por teléfono y hablaran despacio, con dulzura, hasta que el sueño los venciera.

Él pidió a la Empresa para la cual trabajaba que lo enviara a Madrid lo mas pronto posible, aun renunciando a dos o tres semanas más de doble sueldo que estaba percibiendo y que ciertamente necesitaba.

Ella le escribió un poema, habilidad que desarrollaba desde su adolescencia, y lo llamó:
Amor Fugaz

Fue todo tan fugaz,
Y tan profundo...
Fue tanta la belleza,
Y tanto el daño...
Que al pensar en tu amor,
Ya no me engaño,
Y con triste ilusión
Pienso en mañana,
Como un nuevo amanecer
Y ansiado cambio...

El la amo aun más, si es que eso era posible y en menos de tres semanas partió para su tierra y al esperado encuentro con su familia, a la que se prometió nunca más dejar.

Ella sufrió profundamente, ni siquiera habían tenido el valor de despedirse a solas y aunque esperó que él la llamara o tal vez le escribiera, nunca más supo nada de él... y con los años, hasta olvido su nombre.

Poco a poco el trabajo fue terminando y la finalización del mismo les exigió trabajar a veces hasta catorce horas diarias... lo que hizo que ni tuviera tiempo de pensar en él.

A los dos meses de su partida, ella tuvo que viajar a Río, para revisar algunos contratos y formas, para con los socios Brasileños.
Allí tuvo una magnifica bienvenida, le dieron una suite en un hotel de Copacabana con una vista magnifica y un servicio paradisíaco.

Su anfitrión fue Sebastián, un abogado de San Pablo, encantador que la paseo por todo Río y del que se hubiera podido enamorar de no estar su corazón tan destrozado.

Al volver a Buenos Aires y al tener ya mas tiempo disponible, se reencontró con sus viejos amigos, retomo sus antiguos planes y desarrollo algunos nuevos...

Y poco a poco lo sucedido, le pareció... tan, pero tan lejano...

Pero, a pesar de todo, nunca jamás, dejó de agradecerle a la vida: el haberlo vivido.


Graciela Mariani

3 de Junio de 2002, Vicente López, BA
Para los amores fugaces...

1 comentario:

El Coruchero dijo...

Olá! I am Portuguese and taste to know new people, as well as other cultures of the whole world! Daily I visit some blogs, and leave to say me that one sufficiently learns with all they.
Therefore aque I leave a commentary and congratulations for yours blog, pods also to visit mine in this address: www.elcoruchero.blogspot.com