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Sentarse a leer de la PC no resulta muy cómodo realmente, les aconsejaría imprimir lo que desean leer y sentarse tranquilos en algún lugar placentero... de esta manera podrán disfrutar de la lectura y la narrativa.

Es lo que aconsejo, pero no es lo que suelo hacer, los tiempos se me hacen cortos y es mas tentador leer de la pantalla y finalmente no llegar a apreciar en su totalidad aquello que leo.
Escribir es un hobbie para mi, lo hago esporádicamente y cuando puedo o cuando alguna idea se me transforma en algo tan obsesivo que debo plasmarlo en el papel.

Es cierto que a veces escribo en Word, pero han sido mas las veces en que escribo en cuadernitos pequeños y fácilmente manejables con lapicera de gel negro...

Cariños especiales a todos y mil gracias por visitar mi imaginario!!!


Graciela
Por favor si imprimes usa papel reciclado!!!

martes, diciembre 20, 2011

Glosa a la soleá, de Rafael de León

¿Te acuerdas de aquella copla
que escuchamos aquel día
sin saber quién la cantaba
ni de qué rincón salía?

Pero qué estilo, qué duende,
qué sentimiento y qué voz;
creo que se nos saltaron
las lágrimas a los dos.

"Toíto te lo consiento
menos faltare a mi mare
que a una mare no se encuentra
y a ti te encontré en la calle".

No vayas a figurarte
que esto va con intensión.
Tú sabes que por ti tengo
clavao en mi corazón
el queré más puro y firme
que ningún hombre sintiera
por la que Dios uno y trino
le entregó por compañera.
Pero es bonita la copla
y entra bien por soleares:
"Toíto te lo consiento
menos faltare a mi mare..."

Y me enterao casualmente
de que le fartaste ayé
y nadie me lo ha contao,
nadie, pero yo lo sé.
Yo tengo entre dos amores
mi corazón repartío
si le encuentro a uno llorando
es que el otro le ha ofendío;
y mira, nunca me quejo
de tus caprichos constantes.
¿Quiere un vestío? ¡catorse!
¿quiere un reló? ¡de brillantes!

Ni me importa que la gente
vaya de mí murmurando
que si soy pa ti un muñeco,
que si me has quitao er mando
que en la diestra y la siniestra
tienes un par de agujeros
por donde se va a los baños
el río de mis dineros...
¡Y a mí qué...?

Con tal de que de mi lao
tú nunca te desepares
toíto te lo consiento
menos faltarle a mi mare.
Porque esa mimbre de luto
que no levanta la voz
que no ha tenío siquiera contigo
ni un sí ni un no;
que anda como una pavesa,
que no gime ni suspira,
que se le llenan los ojos
de gloria cuando nos mira;
que me crió con su sangre;
que me llevaba la mano
para que me santiguara
como todo fiel cristiano
y en las candelas del hijo
consumió su juventú
cuando era cuarenta veses
mucho más guapa que tú.

Tienes que hacerte a la cuenta
que la has visto en los artare
y jincarte de rodillas
antes de hablarle a mi mare;
porque el amó que te tengo
se lo debes a su amó,
que yo me casé contigo
porque ella me lo mandó.
Conque a ver si tu consiensia
se aprende esta copla mía
mu semejante a aquer cante
que escuchamos aquer día
sin sabé quién lo cantaba
ni de qué rincón salía.

"A la mare de mi arma
la quiero desde la cuna;
por Dios, no me la avasalles
que mare no hay más que una
y a ti te encontré en la calle".

Rafael de León
20 de diciembre, La Plata, en recuerdo de mi padre
que me regalo el libro de Rafael de Leon!!!!GM

Profecía, de Rafael de León

Me lo contaron ayer
las lenguas de doble filo,
que te casaste hace un mes
y me quedé tan tranquilo...

Otro cualquiera en mi caso,
se hubiera echao a llorá,
yo, cruzándome de brazos
dije que me daba igual.

Nada de pegarme un tiro
ni enredarme en maldiciones
ni apedrear con suspiros
los vidrios de tus balcones.

¿Que te has casao? -
¡Buena suerte!
Vive cien años contenta
y a la hora de la muerte,
Dios no te lo tenga en cuenta.
Que si al pie de los altares
mi nombre se te borró,
por la gloria de mi mare
que no te guardo rencor.

Porque sin sé tu marío,
ni tu novio, ni tu amante,
yo fui quien más te ha querío,
con eso tengo bastante.

Y haciendo un poco de historia,
nos volveremos atrás,
para recordar la gloria
de mis días de chaval.

 -¿Qué tiene el niño, Malena?
Anda como trastornao,
le encuentro cara de pena
y el colorcillo quebrao.
Y ya no juega a la tropa,
ni tira piedras al río,
ni se destroza la ropa
subiéndose a coger níos.
¿No te parece a ti extraño?
No es una cosa muy rara
que un chaval de doce
años lleve tan triste la cara?...
Mira que soy perro viejo
y estás demasiao tranquila:
¿Quieres que te dé un consejo?
Vigila, mujer, ¡vigila!
(Y fueron dos centinelas
los ojitos de mi mare):
-Cuando sale de la escuela
se va pa los Olivares.
-Y ¿qué es lo que busca allí?
 -Una niña.
Tendrá el mismo tiempo que él.
José Miguel, no le riñas,
que está empezando a querer.

Mi pare encendió un pitillo,
se enteró bien de tu nombre,
y te compró unos zarcillos
y a mí un pantalón de hombre.
 Yo no te dije ¡te adoro!
pero amarré en tu balcón
mi lazo de seda y oro
de primera comunión.
Y tú, fina y orgullosa,
me ofreciste en recompensa
dos cintas color de rosa
que engalanaban tus trenzas.
 -Voy a misa con mis primos.
-Bueno, te veré en la Ermita.
Y qué serios nos pusimos
al darte el agua bendita.
Mas luego en el campanario,
cuando rompimos a hablar:
-Dice mi tiíta Rosario
que la cigüeña es sagrá,
y el colorín, y la fuente,
y las flores, y el rocío,
y el romero de los montes
y el bronce de esta campana
y aquel torito valiente
que está bebiendo en el río,
y aquella cinta lejana
que la llaman horizonte.
¡Todo es sagrao: cielo y tierra,
porque too lo hizo Dios.
 ¿Qué te gusta más?
¡Tu pelo!
¡Qué bonito le salió!
-Pues, ¿y tu boca, y tus brazos,
y tus manos redonditas,
y tus pies fingiendo el paso
de las palomas zuritas?
 Con la pureza de un copo
de nieve te comparé;
te revestí de piropos
de la cabeza a los pies.
A la vuelta te hice un ramo
de pitiminí precioso.
Y luego nos retratamos
en el agüita del pozo.
Y hablando de estas pamplinas
que se inventan las criaturas,
llegamos hasta la esquina
cogidos por la cintura.
Yo te pregunté: -¿En qué piensas?
Tú dijiste: -En darte un beso.
Y yo sentí una vergüenza
que me caló hasta los huesos.
De noche, muertos de luna,
nos vimos por la ventana.
-¡Chis!... Mi hermanito está en la cuna,
le estoy cantando la nana.

 "Quítate de la esquina,
chiquillo loco,
que mi mare no quiere
ni yo tampoco."

Y mientras que tú cantabas
yo, inocente me pensé
que nos casaba la luna
como a marío y mujer.
 ¡Pamplinas! Figuraciones
que se inventan los chavales,
después la vía se impone:
tanto tienes, -tanto vales.

Por eso, yo al enterarme
que llevas un mes casá,
no dije que iba a matarme,
sino que me daba igual.

Mas como es rico tu dueño,
te vendo esta profecía:
Tú, cada noche, entre sueños
soñarás que me querías,
y recordarás la tarde
que mi boca te besó.
Y te llamarás ¡Cobarde!
como te lo llamo yo,
y verás, sueña que sueña,
que me morí siendo chico.
Y se llevó la cigüeña
mi corazón en su pico.

Pensarás: no es cierto nada.
Yo sé que lo estoy soñando.
Pero allá en la madrugada
te despertarás llorando,
por el que no es tu marío,
ni tu novio, ni tu amante,
sino el que más te ha querío:
con eso tengo bastante.

Por lo demás, tó se orvía.
Verás cómo Dios te envía
un hijo como una estrella.
Avísame deseguida,
me servirá de alegría
cantarle la nana aquella: 
"Quítate de la esquina,
chiquillo loco,
que mi mare no quiere
ni yo tampoco."

Pensarás: No es sierto nada.
Yo sé que lo estoy soñando".
Pero allá en la madrugada
te despertarás llorando
por el que no es tu marío
ni tu novio, ni tu amante,
sino el que más te ha querío:
con eso tengo bastante.

Rafael de León 
Poeta español nacido en Sevilla en 1908 en el seno de una familia de alta burguesía. 
Desde niño estudió en colegios privados de órdenes religiosas y en 1926 ingresó a la Universidad de Granada para iniciar sus estudios de Derecho, trabando amistad allí con Federico García Lorca cuyo estilo poético marcó toda su carrera. 
La obra poética de Rafael de León está dividida en dos grandes apartados: poesías propiamente dichas, y letras para canciones. 
En casi toda su obra, inspirada en ambientes muy típicos de Andalucía, se refleja el gracejo popular andaluz. 
Entre sus obras más destacadas figuran: «Pena y alegría del amor», «Profecía» y «Romance de la serrana loca». 
Falleció el poeta en la ciudad de Madrid, en 1982.

Pedro Abba (homenaje a mi padre por Artemio Abba)


Nació el 10 de octubre de 1915
En Villa Cañás
Era hijo de inmigrantes italianos
Pero ya en 1923 boyereaba en el campo “ancho y ajeno”
Quizás ya a los 15 era aprendiz de sastre
Y dedal y aguja
Le dio fuerte por años de sol a sol, y
Ya bosquejaba
Su aventura de almacén con la compañera de su vida
Mercedes, para más datos mi vieja
Empezaron la familia en el precario altillo
Arriba del almacén
Y fueron muchos, muchos años de trajinar  estantes y mostradores
Y todo era para nosotros,
Los hijos
Y nos hicieron crecer con esfuerzo, con amor
Y después los dejamos con el “nido vacío”
Pero nos siguieron abrazando siempre con su apoyo,
atravesando distancias, que pusimos nosotros,
Y Pedro nunca se detuvo
Y cuando su compañera de vida se enfermó fue enfermero full time
Y cuando la vieja se fue
Se le fue el porvenir
Y le quedó solo el pasado adornado con la sonrisa de los nietos
Y a los 92 años
El dieciséis de junio de dos mil ocho
Ya cansado de vivir
Se fue
Con Mercedes
Y en silencio
(Lo sabía todo de nosotros)
Nos sigue dando su amor

Artemio Pedro Abba

viernes, octubre 28, 2011

LA ULTIMA HUELGA DE LOS BASUREROS de BERNARDO KORDON (1915-2002)

El hecho se produjo en la mañana del 22 de diciembre. El camión Dodge unidad Nº 207 de la Dirección General de Limpieza se encontraba en plena labor por la calle Arenales. Su equipo de cuatro peones se distribuía a razón de dos hombres por acera. El vehículo estaba detenido en el centro de la calzada y este detalle provocó la protesta de Isidoro Camuso, industrial de 45 años, que conducía su Valiant chapa 597.905 de la ciudad de Buenos Aires.

Isidoro Camuso hizo sonar repetidas veces la bocina para exigir que el camión le cediera el paso. Su conductor asomó la cabeza por la cabina y echó una mirada distraída al irritado automovilista, sin mover una sola pulgada su pesado vehículo. Justamente en ese instante los recolectores transportaban los enormes tachos pertenecientes a los edificios señalados por los números 1856, 1858, 1845 y 1849 de la calle Arenales, que no cuentan con sistemas de incineración de residuos. Si hemos señalado que el conductor detuvo el camión en medio de la calzada, obstruyendo el paso al tráfico y se mostró impasible a los requerimientos del automovilista demorado, debemos por otra parte considerar algunas normas de principios laborales. En medio de la calzada el camión se mantiene a igual distancia de los peones que trabajan en cada acera, detalle de importancia cuando se considera que los tachos de basura son tan pesados como molestos de cargar. Por supuesto, nunca un conductor de camión recolector de basura explica ésta u otras razones a los automovilistas impacientes, limitándose a echarles indiferentes miradas desde una cabina que los eleva unos cuatro metros del suelo. Y no por habitual esta conducta dejó de irritar a Isidoro Camuso. A los toques de bocina agregó varios improperios y puso en marcha su automóvil, resuelto a todo. 

Al finalizar el año aumentan la temperatura ambiente y la tensión nerviosa en Buenos Aires. Esto se produce en todos los niveles y en cada individuo. Los peones de limpieza aún no habían recibido el aguinaldo y corría el rumor sindical de que la administración ni siquiera contemplaba la posibilidad de pagárselo ese año. En cuanto al industrial Camuso, proyectaba entrevistarse ese mismo día con varias entidades bancarias para solicitar los créditos que le permitieran pagar los aguinaldos de los obreros que amenazaban ocupar su fábrica. Dominado por tales preocupaciones, probó una maniobra desesperada. Giró al máximo el volante, subió el cordón de la vereda con las dos ruedas laterales y de este modo logró pasar al lado del camión detenido. Pero antes de proseguir la marcha, el industrial Camuso no resistió a la tentación de cantarle algunas verdades al camionero. Asomó la cabeza por la ventanilla y gritó:

 –¡Basuras! ¡Tendrían que ir adentro del camión!

El hombre de la cabina no tenía tiempo de reaccionar ni podía perseguirlo con su pesado camión. Todo estaba bien calculado por el irritado automovilista. Lástima que en ese instante apareció un peón que cargaba un tacho de basura sobre la cabeza. Con un leve y preciso movimiento de brazos, igual al de un basquetbolista, introdujo el repleto recipiente en el Valiant a través del ventanal trasero.

Isidoro Camuso sintió el estrépito del vidrio y de inmediato pensó: lo paga el seguro. Pero al girar la cabeza comprobó algo que escapaba a toda posibilidad de indemnización. El honor no tiene precio y el industrial se vio vejado en el símbolo de su prestigio social. Un tacho de basura desparramado en el flamante tapizado. El hedor de humillación y muerte llenó su coche y le desgarró el corazón. Detuvo el motor y saltó del coche para encarar al culpable. Éste era un hombre joven e impresionantemente musculoso El industrial no se dejó intimidar por este detalle. Lo haría arrestar. Iba a enseñarle a ese animal. Aunque le costara la mañana entera o todo el día. Pero el tipo que le arrojó el tacho de basura se mostró increíblemente astuto. Agrandó los ojos con gestos de inocencia y abrió los brazos para deplorar:

–Perdone, don. Se resbaló el tacho. ¡Qué macana!

–Llamó a sus compañeros:

 –¡Vengan muchachos, que aquí pasó un accidente! –

Camuso se vio rodeado de cuatro gigantes con ojos resueltos y bocas sarcásticas. Sintió tanto pavor como odio. Volvió a meterse en su coche, pero las carcajadas de esos hombres fueron tan insoportables como si le inyectaran un ácido en el cerebro. Retiró el revólver de la guantera y nuevamente salió del coche para encarar a los peones. Disparó al que le había tirado el tacho. Lo vio caer como si resbalara en el suelo y después nada más. Isidoro Camuso fue derribado y pisoteado. Le machacaron la cabeza con un tacho de basura. Después subieron al joven herido en la cabina y arrojaron el cuerpo de Camuso en la caja trasera. El conductor hizo funcionar la paleta prensadora y el camión basurero engulló al industrial Camuso. La policía fue alertada. Un radio patrulla desembocó a toda velocidad por la avenida Belgrano y persiguió al camión basurero que huía hacia el sur por la calle Combate de los Pozos. A la altura de la avenida Independencia los policías lograron adelantarse al camión. En el cruce de la avenida San Juan el auto patrullero se atravesó para cortarle el paso, pero el camión ni siquiera aminoró su velocidad. Los testigos declararon que, en vez de frenar, el Dodge aceleró para embestir con mayor fuerza al coche policial. De sus planchas retorcidas se retiraron tres cadáveres y un herido grave. El camión siguió corriendo rumbo al sur, y otros patrulleros fueron lanzados en su persecución. Dos coches policiales lograron alcanzar el camión en fuga y abrieron fuego con pistolas y metralletas. Se produjeron cuatro muertos (entre los transeúntes), pero protegido por su estructura de acero el camión prosiguió su carrera. Se extendió entonces el rumor que por razones políticas y sindicales había orden de detener o balear a todos los basureros. Inmediatamente la noticia fue divulgada por una radio uruguaya y todos los camiones recolectores de basura que se encontraban en las calles de Buenos Aires se dirigieron apresuradamente hacia los basurales del sur. Veinte, cincuenta, trescientos camiones basureros llegaron de toda la ciudad. Llenando el ancho de la avenida Alcorta se hicieron fuertes en el estadio del Club Huracán, en los basurales vecinos y alrededor del gasómetro que eleva su mole sombría en el barrio Patricios. Ya los patrulleros no se animaron a acercarse a los camioneros, que se mantenían en formación de combate, con los motores en marcha y dispuestos a embestir con sus poderosos blindajes, mientras una reunión de delegados obreros de la Dirección General de Limpieza declaraba que el gremio fue injustamente baleado, primero por un oligarca y después por la policía, resolviendo en consecuencia la huelga por tiempo indeterminado. Reunidas a su vez las autoridades municipales, se escuchó al Intendente. Guiñando el ojo en dirección a los representantes de la prensa aseguró que lo más inteligente es dejar pasar estos días de fiesta y mientras tanto “que se pudra la huelga”.

Transcurrieron los días de año nuevo, que como es sabido en Buenos Aires se festejan comiendo a rajacincha. En todas las esquinas se levantaron montículos con las sobras de las fiestas. Se ordenó encenderles fuego, pero resultaron fogatas fallidas, que en vez de arder arrojaron un espeso humo rastrero que apestó peor que los residuos. Revelose así la calidad indestructible de la basura de Buenos Aires, como también su curiosa propiedad de aumentar en proporción geométrica. Entonces las alarmadas autoridades municipales corrieron a consultar a las Fuerzas Armadas. El ejército se negó a recoger la basura por estimar que eso era labor exclusiva de los civiles. Además, era del conocimiento público que se preparaba un golpe militar para los próximos meses: no era pues el momento indicado para adelantarse a sacar las tropas a la calle y menos en una tarea tan fatigosa como denigrante. Invitado a bombardear el reducto de basureros facciosos, el Comandante de las Fuerzas Aéreas hizo saber que la espesa humareda que cubría la ciudad imposibilitaba cualquier acción por el aire. En cuanto a los señores oficiales de la Marina de Guerra se encontraban de vacaciones en distintos balnearios y estancias del país.

A falta de fuerzas, las autoridades se vieron obligadas a recurrir a las leyes. Un decreto prohibió arrojar la basura en la puerta de calle, bajo pena de cárcel no redimible por multa. Pocas ocasiones hubo de aplicar esa ley, pues nadie arrojaba la basura frente a su casa, prefiriéndose siempre la puerta del vecino. La promulgación de medidas más rigurosas apenas si provocó una insólita consecuencia comercial: en pocos días se agotaron en los negocios los papeles floreados y las cintas de colores y demás artículos que sirven para envolver regalos. Todo el mundo salía de sus casas con cara de fiesta, cargando paquetes coquetos y canastillos primorosos. Invariablemente el contenido era el mismo: basura (enviada anónimamente o con nombres supuestos a amigos o familiares). En verdad nadie se quedaba con su propia basura, en cambio todos chapaleaban en la basura ajena. Ocurrió pues al revés de lo calculado por el Intendente: no fue la huelga sino la ciudad entera la que comenzó a podrirse. Resolviose entonces enviar a un funcionario a parlamentar con los basureros en huelga. A su vuelta aportó noticias nada tranquilizadoras. Los basureros ya no se consideraban tales. La zona ocupada por los huelguistas relucía de pura limpieza. En vez de ser como antes un basural en medio de la ciudad era una zona aséptica en medio del inmenso basural. Eran tantos los peones de limpieza congregados en ese sector, que la consciente aplicación de su profesión apenas les demandaba una hora al día. El resto del tiempo lo ocupaban en reflexionar.

–¿Quiere decir que ya se encuentran camino del arrepentimiento? –se ilusionó el intendente. 

–No lo parecen –respondió apenado el delegado.

–¿Informó a los huelguistas sobre el estado de la ciudad?

–Se mostraron poco sorprendidos. Dicen que ya habían observado en su trabajo que cada día la basura producía más basura, demasiada basura, y solamente basura. Ahora se niegan a recogerla. Dicen que ya es demasiado tarde.

Nous soummees foutues –exclamó el Secretario de Cultura, y luego de adjudicarse el Gran Premio de Poesía desapareció del Palacio, sumando a tantos males el desamparo espiritual de la comuna.

Después de tanta acumulación las montañas de residuos comenzaron a desmoronarse. Avanzaron por las calles como un aluvión, convirtiendo en basura todo aquello que atrapaban en su marcha, así fuese monumento, semáforo, transeúnte, inspector o cualquier otro objeto municipal. Los pobladores de Buenos Aires prefirieron no salir de sus casas, y si bien esto mereció largas y laudatorias editoriales sobre la recuperación de las sanas tradiciones hogareñas, la verdad es que desde entonces la basura comenzó a crecer tanto en los interiores como en las calles. Ambas corrientes se unían en puertas y ventanas con un siniestro sonido de deglución. Este beso de la basura anticipaba nuevos y crecientes ciclos de reproducción. Se prohibió la impresión de diarios y revistas, por entenderse que el papel impreso constituye siempre la parte más abultada de la basura, sin contar que como ya hemos visto servía de envoltorio y disimulo para el contrabando de residuos. Esta restricción a la libertad de prensa produjo una conmoción internacional y los telegramas de protestas del S.I.P. significaron toneladas de papeles que casi cubrieron el Palacio Municipal.

Fue cuando apareció ese viejo apenas cubierto con una sábana andrajosa. El vagabundo o profeta se empinó en lo alto de esa humeante montaña de basura y señaló hacia el oeste. Nunca se supo lo que dijo (en caso de haber dicho algo), pero entonces se formó una larga fila de retirantes que abandonaban la ciudad. Los encumbrados funcionarios que en señal de protesta se quemaron vivos (a la usanza de los bonzos vietnamitas) no lograron otra cosa que enriquecer con sus cadáveres la variedad de residuos y hedores, pero sin lograr detener con tales gestos el éxodo de los contribuyentes municipales.

Cuando en las afueras de la ciudad la caravana desfilaba frente a las torres radiotelefónicas, escucharon la última información oficial: “En plena etapa de recuperación económica, la población de la capital se ha lanzado alegremente en viaje de merecidas vacaciones...” La voz del locutor se quebró y finalmente se produjo un penoso silencio en el instante que la basura cubrió totalmente las torres de transmisión. Mareas viscosas confluían para volver a unirse en la vuelta redonda de la serpiente que se devora a sí misma. Sin comienzo ni fin brotaba la materia fundamental de la galaxia y el colibrí: trémula fuerza fosforescente sin pesantez engulló a la caravana de fugitivos y fue borrando el recuerdo de la ciudad. Y una llanura pura y desolada –tal como la soñaron los basureros en huelga– quedó a la espera de una nueva fundación de Buenos Aires.

Este cuento lo encuentra en:
Cuentos Regionales Argentinos 
Ediciones Calihue
ARGENTINA

El autor

Bernardo Kordon nació el 12 de noviembre de 1915. Escritor y periodista, es uno de los exponentes literarios de la década del 50. Sus relatos describen la problemática de la gran ciudad, Buenos Aires, protagonizada por quienes intentan sobrevivir a ella. Entre sus obras se destacan: Vuelta de Rocha (1936), Un horizonte de cemento (1940), La reina del Plata (1946) y Domingo en el río (1960). Con Historias de sobrevivientes (1983) ganó el primer Premio Municipal. Sus cuentos fueron traducidos al francés, inglés, alemán, ruso y chino. Murió el 2 de febrero de 2002

Fuentes: Ecoloquia, http://www.ecoloquia.com y Abanico: Revista de letras de la Biblioteca Nacional, http://www.abanico.org.ar

miércoles, marzo 16, 2011

Las Cajas de Luz - Sane Jones



leer en el libro



Dentro del Libro

domingo, julio 25, 2010

Peaton diga no - Armando Tejada Gomez


Antología de Juan
Coplera de Juan
Antiguo labrador
Muchacha
La canción del muro
Hay un niño en la calle
Petróleo y poesía
Un grito de ida y vuelta
Coplera del prisionero
Muchacho de septiembre
Coplera del viento
Peatón, diga no
El barco

Hay un niño en la calle - Armando Tejada Gomez



Orden del libro "Profeta en su tierra"

Como el cantor no tiene otra biografía que su canción, esta selección de mis poemas y mis libros, son mi breve historia. Es que la poesía no se hace con esto ni con aquello sino con toda la vida. Así pues, hay aquí, fragmentados, los ocho principales libros que he escrito. Falta uno: Creciente Cuba que es imposible fragmentar y cuya extensión lo obliga a esperar su propia edición. No es que yo piense que los poemas escogidos de cada libro sean los mejores. Es que había necesidad de no abultar más este libro. Nada de lo que escribí niego. Por el contrario, asumo una por una todas las palabras adonde fui dejando el júbilo y la furia, el testimonio áspero y caliente de ser poeta desde el carozo mismo de mi Patria y América.

Argentina, 1968.
http://www.tejadagomez.com.ar/

HAY UN NIÑO EN LA CALLE

A esta hora, exactamente,
hay un niño en la calle.

Le digo amor, me digo, recuerdo que yo andaba
con las primeras luces de mi sangre, vendiendo
una oscura vergüenza, la historia, el tiempo,
diarios,
porque es cuando recuerdo también las presidencias,
urgentes abogados, conservadores,
asco,
cuando subo a la vida juntando la inocencia,
mi niñez triturada por escasos centavos,
por la cantidad mínima de pagar la estadía
como un vagón de carga
y saber que a esta hora mi madre está esperando,
quiero decir, la madre del niño innumerable
que sale y nos pregunta con su rostro de madre:
qué han hecho de la vida,
dónde pondré la sangre,
qué haré con mi semilla si hay un niño en la calle.

Es honra de los hombres proteger lo que crece,
cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
evitar que naufrague su corazón de barco,
su increíble aventura de pan y chocolate,
transitar sus países de bandidos y tesoros
poniéndole una estrella en el sitio del hombre,
de otro modo es inútil ensayar en la tierra
la alegría y el canto,
de otro modo es absurdo
porque de nada vale si hay un niño en la calle.

Dónde andarán los niños que venían conmigo
ganándose la vida por los cuatro costados,
porque en este camino de lo hostil ferozmente
cayó el Toto de frente con su poquita sangre,
con sus ropas de fe, su dolor a pedazos
y ahora necesito saber cuáles sonríen,
mi canción necesita saber si se han salvado,
porque sino es inútil mi juventud de música
y ha de dolerme mucho la primavera este año.

Importan dos maneras de concebir el mundo.
Una, salvarse solo,
arrojar ciegamente los demás de la balsa
y la otra,
un destino de salvarse con todos,
comprometer la vida hasta el último náufrago,
no dormir esta noche si hay un niño en la calle.

Exactamente ahora, si llueve en las ciudades,
si desciende la niebla como un sapo del aire
y el viento no es ninguna canción en las ventanas,
no debe andar el mundo con el amor descalzo
enarbolando un diario como una ala en la mano,
trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
golpeándose el pecho con un ala cansada,
no debe andar la vida, recién nacida, a precio,
la niñez, arriesgada a una estrecha ganancia,
porque entonces las manos son dos fardos inútiles
y el corazón, apenas una mala palabra.

Cuando uno anda en los pueblos del país
o va en trenes por su geografía de silencio,
la patria
sale a mirar al hombre con los niños desnudos
y a preguntar qué fecha corresponde a su hambre
qué historia les concierne,
qué lugar en el mapa,
porque uno Norte adentro y Sur adentro encuentra
la espalda escandalosa de las grandes ciudades
nutriéndose de trigo, vides, cañaverales
donde el azúcar sube como un junco del aire,
uno encuentra la gente, los jornales escasos,
una sorda tarea de madres con horarios
y padres silenciosos molidos en las fábricas,
hay días que uno andando de madrugada encuentra
la intemperie dormida con un niño en los brazos.

Y uno recuerda nombres, anécdotas, señores
que en París han bebido
por la antigua belleza de Dios, sobre la balsa
en donde han sorprendido la soledad de frente
y la índole triste del hombre solitario,
en tanto, sus señoras tienen angustia y cambian
de amantes esta noche, de médico esta tarde,
porque el tedio que llevan ya no cabe en el mundo
y ellos son accionistas de los niños descalzos.

Ellos han olvidado
que hay un niño en la calle,
que hay millones de niños
que viven en la calle
y multitud de niños
que crecen en la calle.

A esta hora exactamente,
hay un niño creciendo.

Yo lo veo apretando su corazón pequeño,
mirándonos a todos con sus ojos de fábula,
viene, sube hacia el hombre acumulando cosas,
un relámpago trunco le cruza la mirada,
porque nadie protege esa vida que crece
y el amor se ha perdido
como un niño en la calle. . .

Armando Tejada Gómez, tomada del libro Antología de Juan (1958) - Ediciones Juárez Editor- 1973.

sábado, julio 03, 2010

Cartas a un amante lejano - Carta 8

Rio de Janeiro, 20 de Mayo de 1993
Querido Franco:


Como ves aqui estoy sufriendo un poco, en esta ciudad maravillosa. 


La musica de Vinicius de Moraes parece envolverte y con ella el aire magico que aqui se respira.


Con samba, bossa nova y lambada todos tus poros se preparan para el amor carnal, con gaipirinha y frutas frescas.


Que ganas de estar disfrutando todo esta gloria contigo. 


Y no te preocupes por lo del amor carnal, que eso solo se disfruta con alguien muy especial para uno, y yo te deseo.


Eu tein saudade de voce, meu enamorado.
Isabella

Cartas a un amante lejano - Carta 7

Buenos Aires, 17 de Junio de 1991
Caro Franco:


Iracunda me pongo cada vez que llego a esta ciudad, me produce ira la actitud de la gente, el maltrato y más que nada (que le va Ud. a hacer) mi propia familia y su estúpida paquetería.


Tamaña ira no sé si me puede servir de algo, se supone que debemos aprovechar la energía de la ira y reutilizarla para realizar un acto creativo o provechoso, o sea transformarla en beneficio propio.
No hace falta aclararte que continuo el discurso del Tao, pero por si las moscas te lo aviso (como ves estoy del mejor humor cítrico).


El dilema es como realizo semejante acto de alquimia. ¡Que no daría yo por transportarme en el tiempo y presenciar cualquier discurso de Hermes Trismegisto! Mitológico origen de la filosofa hermética. O aunque más no sea tener un poco del conocimiento que manejaban sus seguidores alquimistas del medioevo.


Acaso la atmósfera creada por el espacio infinito de las catedrales de esa época única, era la que alimentaba el mecanismo de segregación de la sustancia química que genera paz interior.


Que seria más importante de hallar: la fuente de la juventud, la formula de la inmortalidad o la droga de la eterna felicidad.


Me gustaría ver un estudio comparativo de marketing, que me mostrara cual de estas industrias es la que da mas dinero.
O tal vez nada de esto importe al mundo y vivan tan solo de la muerte: armas, droga y guerra.


Cuando me entere te aviso para patentarlo y tal vez ganarnos unos mangos (un po di soldi), para después tirarnos unos meses en la Polinesia y por fin realizarte un busto en arcilla exótica, para que los habitantes del próximo milenio puedan admirarte cual hermoso dios griego.
Bueno romano, para el caso c'é lo stesso. Y tal vez sea recordada como la Fidias del S XX, para los estudiosos de S XXIII.


Bueno o malo, lindo o feo, el escribirte hace que descargue mi ira y tu recuerdo me acompaña y aplaca mi tormentoso espíritu.


Me gusta disfrutar de tu recuerdo. Amo extrañarte y sentir esta dulce añoranza bajo mi piel, estas en mí, te siento en mí... y me marea. Tu recuerdo me estremece y ya nada mas puede tocarme, la ira se desvanece, ya no esta más.


Ahí esta, esa es la respuesta: la Esperanza, la Fe y el Amor son los antagonistas de la Ira y sus únicos posibles combatientes. Y fueron ellos los inspiradores de las catedrales góticas y generadores de sus diseños sublimes.


Bueno es tiempo de volver a la boludez circundante, al aquí y ahora. Vuelvo a mi gente y me mimetizo con ellos.
Descubrí que al hacerlo y jugar el mismo juego, ya no me irrito, ya no estoy fuera de ellos sino que formo parte de ellos y pienso y actuó como ellos, sin cuestionamientos, porque sí, porque es así.


"Adonde fueres has lo que vieres”: Proverbio español, que tal vez aporte una respuesta a mis delirantes lucubraciones trasnochadas. Amadas. Saboreadas. Te quiero.
Baci
Isabella

Cartas a un amante lejano - Carta 6

México city, 1 de septiembre de 1986
Carissimo Franco,


Pensaba en la ultima carta que te escribí y... que se yo...


Pienso que realmente no se si hubiera sido una buena esposa para vos, bueno en realidad creo que no. Seré muchas cosas pero jamas podría ser una esposa convencional.


Pero si creo que me amas como soy y por lo que soy, y sobre todo cuando estoy y me dejo amar, como el gato que se tira panza arriba para que lo acaricies.


Se que no podría amarte si no me correspondieras, el amor es un sentimiento que se comparte. Aquel amor romántico y no correspondido de los poetas románticos es de neuróticos delirantes, nadie puede despreciarse tanto a si mismo como para rogar por caricias a quien no lo quiere.


Claro que si todos pensaran como yo las escritoras de novelas góticas o de culebrones nunca hubiesen tenido para comer.


Yo, siempre yo, sigo siendo narcisista, amo mi manera de ser, my way...Y como en la canción de Elvis: Y did it, y solo miro para adelante.


A veces cuando me encuentro ante un nuevo desafío me viene a la mente la imagen de Los Esclavos de Michelangelo, siempre dicen que no termino las estatuas, pero yo creo que son así, hombres que luchan por liberarse del tosco y rudimentario envoltorio que los contiene y no permite ser libre a lo humano que hay en nosotros, así el lo expreso dejando partes de piedra tosca y sin pulir y figuras que emergen de ellas con una inigualable y proporcional belleza.


Seres que luchan por ser libres de toda atadura, esclavos al fin que se liberan, esos hombres que emergen lentamente de la piedra como si mágicamente cobraran vida son lo mas hermoso que he visto en el mundo.


Tal vez fui una vez el Gran Guerrero que cruzo el Gran Torrente y enfrento encabezando a su ejercito los mas terribles peligros.
Una vez cundo me quejaba de mi suerte me dijeron que "El Supremo envía Grandes Batallas solo a Grandes Guerreros", dulce consuelo para los que sufren...


Extraña mezcla de meretriz y angelical criatura. Amo mi dualidad y vivo gracias a la sagrada interacción de los opuestos.


Te quiero. Besos.
Isabella

Cartas a un amante lejano - Carta 5

New York, 15 de Agosto de 1981
Dear Franco:


Sos el primer franco italiano que conozco, antes conocía a los suizos y los franceses, que no hacen el amor como vos, pero lo compran.


Basta de pavadas y vayamos al grano (point), estoy de un animo taciturno y aburrido, y aunque la vida me sonríe, y el sol también 45 grados a la sombra, tengo unas ganas desesperadas de hablar con vos.


Eso de que aceptaras esa magnifica obra en Buenos Aires me llena de orgullo, y tus cartas son una delicia llenas de nuevas palabras en lunfardo y en distintas jergas rioplatenses que me hacen sentir mil veces mas cerca tuyo.


Acabo de terminar de presentar mi nueva exposición sobre la serie "Rubias de New York" que fue algo mas que una docena de Barbies, con el mismo suceso y sin tanta retribución monetaria ( que mercantilista que estoy), pero fue maravilloso y estoy cansada y gorda.


Comí demasiada comida chatarra y contando los kilos de mas que sigo arrastrando desde el embarazo me siento obesa.
Y heme aquí tratando de no comer mas de lo que mi cuerpo necesita para subsistir, cuando la mayor parte de la población mundial trata de subsistir con menos de lo que su cuerpo necesita, engañar al estomago no por gordura sino por falta de comida.
Semejante paradoja no deja de ser irónica y también amarga.


Hoy no es mi día, pero aun en los días que no son muy míos te quiero y amo comunicarme contigo, monologando papel en mano y calor en el cuore.


Bueno, sin mas ba-bai, chau morocho de labios gruesos y cuidadito con las porteñas que además de lindas son rápidas, ojito!!!


Besos y abrazos muy grandes.
Isabella

Cartas a un amante lejano - Carta 4

N Y, 28 de Septiembre de 1978
Carisimo Franco:


Cuando pienso en vos, cuando te pienso entero, no resisto el deseo de estar a tu lado, es entonces que te escribo.


Acabo de leer tu carta, la recibí hoy al medio día, pero como sabes me gusta esperar a tener un momento de intimidad para leerla, y asi entonces entregarme completamente a leerte como si estuviéramos solos y juntos.
Te amo.


Tu sentido del humor, tan italiano del norte, en cuanto al manejo de la ironía, se parece casi a la de un Lord ingles y raya en lo sarcástico. Pero lo adoro y morí de risa cuando me narraste el gran circo que fue la inauguración de la Exposición de tu obra en Londres.


Dear, impagable. tu descripción de las dos arquitectas “mayores” que habían participado en el proyecto de varias de las “New Town” en el Plan de Londres con Abercrombie.


Ninguna dama inglesa que se precie de serlo iría a un evento publico sin sombrero, y eso you must know, es como el sombrero hongo y el paraguas en la City; pero cuando me contas la palidez de sus caras y la forma en que la mas baja entrecerraba los ojos y levantaba levemente una ceja, cuando hacia pequeñas acotaciones en su conversación, me hizo morir de risa.


Además bien sabes que por esas pequeñas cosas amo a los ingleses, y que por las mismas, y por lo horriblemente pesado de su cocina, odio a los franceses, con esa terrible cara de oler mierda que tienen siempre (será por el camemberg).


Esa idea tuya de aparecer disfrazado mezclándote entre la gente para escuchar comentarios malignos me pareció absolutamente genial y pienso ponerla en practica en cuanto sea posible.


Finalmente gracias por tu carta que me levanto mucho el ánimo y puso en mi cara la mejor de mis sonrisas, y bueno tal vez una que otra carcajada, no es cuestión de restarle créditos, mi señor!


Amo tu ductilidad y sé bien que no es pose ya que a lo largo de tantos años sos dúctil conmigo. Te preguntaras en que o porque lo digo. Sabes bien, yo como buena escultora conozco mucho de esas cosas, es difícil trabajar un material que no es dúctil: de ahí el genio de Michelangelo.


Bueno seriamente, me refiero a tu manera de amarme siempre, de amar mis cambios mi crecimiento, los matices que adquiere mi “graciosa” personalidad, como vos te referís a mi terrible carácter.


Te amo. y aunque no lleve a tu hijo en mi, igualmente te amo. De manera diferente en la que amo al padre de mi hijo, él es mi pareja, vos sos mi alma gemela, no es lo mismo.


¿ Podría uno casarse y tener un buen matrimonio con su alma gemela? …Non lo sapró mai, purtroppo...
Pero sinceramente pienso que no, seria muy duro para nuestros hijos, no habría espacio para ellos, sé que no lo habría...


Llaman a la puerta, ya vengo no te vayas, beso.


Era Clodette, mi amiga francesa, que no es insufrible, es una dulce total, vino para saber si es taba bien y para traerme comida “nutritiva” para mi panza, ya que sabe que estoy sola, Lawrence fue a sacar fotos a Nicaragua. Sin comentarios…


Se acaba de ir y yo tengo sueño, te mando un beso enorme como un Obelisco Egipcio y húmedo como la Fontana de Trevi (aunque limpito, caro).


Baci, bacini, bacione y kisses
XOXOXOXOX
Isabella

Cartas a un amante lejano - Carta 3

N.Y. 3 de Septiembre de 1978
Franco:


Cuando me avisaste que estarías en el Kennedy durante cuatro largas horas esperando el enlace a Chicago me emocioné de solo pensar en que podría compartir unos momentos contigo. Y mas en mi estado.


No sé si realmente te gusto el verme embarazada tal como dijiste, pero no importa, a mí me gusto que lo dijeras y me encanto como sonaba desde tus labios... jugosos labios...


Nuestro encuentro me aquieto muchisimo, ya te conté lo ansiosa que había estado en los últimos meses. Ahora tengo la paz que necesitaba para aguardar este desenlace final que parece interminable. De todos modos la ansiedad de saber como es, si es que esta bien, de conocerlo, creo que no la podré perder hasta que nazca.


¡No sabes como me gustaría tener una niña! Seguro que sería hermosa como su madre! Y esperemos que algo mas madura… Bueno, no es que espero que un bebe sea maduro pero que por lo menos crezca lo mas derecho posible, yo deseo tener la entereza de ser el duro tutor que la contenga, para que pueda ser frondosa y tierna, y moverse voluptuosamente con la brisa como las Glicinas, que tanto me gustan.


Franco, amore, me encantó tu visita y las cosas que me trajiste para el bebe son Hermosísimas muchas gracias y espero tus noticias.
Besos
Isabella

Cartas a un amante lejano - Carta 2

no place, no time
Franco:


Piango e penso a te, penso a te e piango. Sento una canzone in italiano e non poso lagiare de sentirti bicino a me. Tanto bicino a me!
Non sai come mi manchi, dove sei adesso che ho tanto bisogno di te.
La necesidad de ti es un sentimiento que me desgarra las entrañas y culmina en una explosión de llanto, angustia y desazón.


Espero que realmente exista la reencarnación y Dios me de la oportunidad de amarte como debí haberlo hecho en esta vida mía, tan llena de carencias y locas pasiones que me han comido los años, esos años jóvenes y llenos de energía que debí haber gozado junto con te.


Espero que alguna vez puedas perdonarme, o tal vez entender el porque de habernos negado una vida en común, pero era tanta mi obstinación, tantos mis deseos de igualar al hombre, de denigrar al hombre, de querer demostrar que en este mundo de hombres yo, una mujer, podía ser tanto o mas que ellos; que todo cayo en la bolada...


Solo espero que mi lucha y obstinación le haya servido de algo a alguien, aunque mas no sea la mitad de lo que me hirió y desgasto a mi misma


No entiendo como pude haber despreciado el amor con todo el desenfado y el capricho de quien en la vida lo tiene todo y en donde el amor parecía una nimiedad, una tontería de mujeres vacías y superfluas, intranscendentes, incapaces de valerse por si mismas.


Me parecía gente tan elemental, cuya mente no podía ni siquiera imaginar las grandes y verdaderas cosas importantes de la vida, entre ellas el arte, la filosofa y el desarrollo del pensamiento humano; la política, las religiones, las interpretaciones científicas y los enunciados filosóficos; el conocimiento de uno mismo y el camino del Tao...


Y ahora me pregunto si me has amado porque soy así, o me has amado a pesar de ser así, tomando esta característica mía como una little madnes que ignoraste graciosamente, o como una cualidad de mi personalidad.
Tal vez nunca lo sepa y después de todo que sentido tiene ya saberlo. Ya paso. Ya fue.


Creo que terminare la carta cuando toque tierra. Te quiere.


Isabella

Cartas a un amante lejano - Carta 1

algún lugar, un día


Dear Franky


Te escribo in fretta porque tengo que salir corriendo to buy some thing, es que mañana tengo guest, algo que no me gusta hacer muy seguido, pero vos sabes que cuando lo hago me gusta hacerlo bien y agasajar cual jeque árabe a mis huéspedes. Tal como me gusta amarte a vos, entregando all my best.


Estoy escuchando a Carly Simon “...it hapends every day, two lovers with the best intentions to they, decided to separeid...”


Estoy in love con la música, estoy enamorada del amor, de la vida, de mis manos que escriben y de mi mente que sueña.


Amo despertar cada mañana y sentir a mi espíritu regocijarse de seguir habitando este cuerpo.


Bueno vamos al grano, ya que no... ¡Puta llamaron a la puerta! y no sé que iba a decir, en fin ya perdí el hilo de mis pensamientos.


El tema que me convocaba era el matrimonio, en todas sus posibles formas conocidas y mis largas disquisiciones sobre la naturaleza humana. Bueno quería decirte que he cambiado mi intransigente posición sobre la individualidad esencial.


Creo que somos diferentes, todos diferentes, unos y otros semejantes pero diferentes. Unos somos monógamos, otros polígamos, unos narcisistas otros altruistas, unos soñadores y otros reprimidos, otros realistas (tengo que comprender que una cosa no implica la otra).


Bueno mi nuevo discurso es largo y tengo que pensar en una obra que pueda representarlo. Tengo que compartir lo que he descubierto.


Descubrí la diversidad y por sobre todas las cosas descubrí la belleza que implica, la riqueza que implica vivir en un mundo donde todo es distinto al otro. y la sensación de placer que nos da el ser diferentes y compartirnos.


Continúo en otro momento.
Baccione
Isabella

El Legado

(la amistad)

                                                                (A mi Abuelita Rosita) Noviembre de 1993

Con sueños y fantasías
De la mano de tus padres
Reiterado fue tu viaje
Y residencia en la Argentina.

Catalanes tus ancestros,
Montañas, mar y milagro
En el genio de tu tierra...
De los grandes los más grandes:
Gaudì, Dalì y Picazo,
Rosita un poco tenías.

Pero conocí a la mujer,
Es claro, eras mi abuela.
Siempre dulce y sonriente,
Gran relatora de cuentos.

Hacendosa y algo inquieta,
Te recuerdo gran lectora
Y también gran escritora
De unas larguisimas cartas...

Eras católica de nacimiento
Y con los años aun más creyente
Te casaste con un agnóstico,
Ese gran caballero que fue mi abuelo.

Tenias como gran amiga
A una paisana Andaluza,
A la que Trini llamaban
Y a la que no dejaste nunca.

Trini también se casó,
Con otro italiano ateo.
Prometieron ser Comadres,
Y cuando nació Ana María,
El cura con picardía,
Juntó matrimonio y bautizo.

Trini recién tuvo su hija,
Luego de tu tercer hijo,
Ese, el que es padre mío,
Y que la adopto de madrina.
La niña, no recuerdo el nombre,
A la que llamaron Chichita,
Fue la mimada de todos...
Y a tu manera, por ti, su madrina.

Chichita tuvo una niña,
María Eugenia es su nombre,
Que tuvo un varón, Valentín,
Y yo otra niña, Emilia.

Cuarenta años pasaron
Hasta que las dos reparamos,
En común cuanto teníamos,
Además de esas abuelas.

Que hermosa es la amistad,
La sincera, la sentida,
La ancestral y delegada
De generación en generación,
Finalmente convertida,
De los Legados ¡el mejor!

                                                                    Fue agradable, pero hace años que no veo a María Eugenia!

Argentina

Triste destino te dieron, Argentino...
Vivir callando, morir luchando,
O ser paria para siempre...

Triste destino te dieron, Argentina...
Patria grande, tierra rica,
¡Con sangre de tus hijos,
regaron tus cosechas!

Ahora, otras manos quieren tomarte,
Mientras tus propias manos te torturan.

¡Patria, hermosa patria mía!
El granero del mundo fuiste,
Paraíso multicolor, crisol de razas.
Tu extensión que alberga todos los climas,
Albergó también todos los anhelos...

¡Tanto el mundo habló de ti en los ’40!
Del mundo fuiste la Paz y la Esperanza,
Cuando este ardía en odio y en miseria.
Tus grandes y generosas manos,
Abrazaron a los hijos de la tierra,
A los pobres que escaparon
Con su honor mancillado.

Tuviste al líder, y con él a Evita.
¡Vanguardia fuiste de Latinoamérica!
¡Cuánto amó ella a tu pueblo cuando dijo:
... aunque deje en mi camino,
jirones de mi vida...
La unión murió con ella y también la esperanza,

Dieciocho años de silenciosa lucha necesitaste,
Para retomar la dirección de su mano.
Dieciocho años de ilusión maltratada,
Dieciocho años de ansias reprimidas.

Pero llegó el día, llegó la hora,
Y con ella el Ideal y la Alegría.
Tu pueblo ardió de nuevo en el antiguo grito:
De Justicia Social, Independencia Económica
Y Soberanía Política.

Otra vez el pueblo en las calles,
De nuevo el líder en la Plaza.
¡Pero que corta, cuan corta es la alegría!
¡Y que pronto, cuan pronto murió El Viejo!

¡Primero de julio de 1975, te vestiste de luto,
para siempre, no sabias, para siempre!
¡Cuánto y como lo lloró tu pueblo!
¡Fue inmensamente triste tu silencio!

¡Torturada la ilusión de tu gente adolescente,
otras manos te tomaron para matarte de nuevo!

¿Cuántos, cuantos hijos te sacaron?
¿Cuántos, Patria mía, cuantos escaparon?
¡Cuánto lloro tu pueblo a su ideal prostituido!

¡Triste destino te dieron, Argentina,
morir luchando, o vivir, callando para siempre!

********
Londres (Hampstead), 11 de Junio de 1979
Fue escrito e inspirado, para acompañar
una Muestra de Esculturas, de la Escultora Marisa Rueda,
Sobre Los desaparecidos en la Argentina durante la Dictadura Militar
Del 26 de Marzo de 1976 al 16 de Septiembre de 1983

Hoy, junio del 2002, que transcribo este poema...
¡Tan viejo, tan actual!
¡Lloro por ti Argentina!!!
Graciela, Vte. López

Hoy que lo publico, 
3 de julio de 2010,
te tomaron la resaca de lo que fue el idealismo,
te explotaron, sobornaron, con pan a tu pueblo,
nos gobiernan los delatores, los traidores y genocidas, 
perseguidores incansables de fantasmas del pasado,
gozando de subsidios de un gobierno corrupto.

Alguna ves se hará justicia y seremos una Patria en serio,
con Justicia social y Derechos humanos!!!
Graciela en Vicente López

Tal vez cuando te encuentre

Para cuando te encuentre, quisiera poder ser lo que deseabas…
La brisa fresca en el rostro y un batir de alas el alma.
La noche nunca vivida y ese amor que no esperabas.

Para cuando te encuentre, amado, señor sin rostro, sueño del alba.
Espero sinceramente llagar a estar preparada.

Cuando medito y rezo, cuando respiro el prana.
Pienso en cuando te encuentre y quiero estar depilada.

Hombres tuve, sin cuenta, pero de amor no se nada.
Entonces el purificarme y cultivar la esperanza,
se me antoja es el camino para estar bien signada.

Por eso en las noches algo quietas, solitarias,
suelo transitar descalza de arriba abajo la casa.
Ansiosa por encontrarte, por conocer tu mirada.

Temerosa de no estar bien vestida o maquillada.
Y así dejarte pasar y continuar mi charada.
Esperando al que no vi, creyendo encontrarte al alba.

Mientras otra en tu camino, te despierta en la mañana
acariciando tu frente como a un niño al que se ama.
Y yo sin nunca saber que estuve desorientada.

Ay de mí, si solo al verte me sintiera extasiada.
Y te dejara pasar quedándome arrinconada.

Si señor cuando te encuentre se me van las desveladas
y mi deambular nocturno, la Tv, el mate, el dibujo,
mis largas horas en vela a la computer sentada.

Ay señor cuando te encuentre te amare a la madrugada.

Y si aquel día que pases me encuentras despreocupada.
Y tan solo de pereza no deje mi vista rozarse,
ni tan siquiera un minuto, con amor, sobre tu cara.

Tomando el brazo de otra ese amor vivas sin pausa.
Y tu vida siga el curso sin saberme allí sentada.
Y yo esperando me quede, alguna vez tu llegada.

Y solo tal vez si aquel día levantara la mirada.
Y si tan solo un instante nuestros ojos se cruzaran.
Se encendería esa hoguera interior, tan soñada.

Pero también puede ser que el día que yo te encuentre.
Tu presencia y tu mirada, ya no sean importantes
para mí y sin saberlo, la espera se terminara.

Porque para que negarlo, tanta angustia y desvelada,
me agoten y para entonces ya no me hagas más falta.

No te creas por esto, que soy una desamorada.
Es que de amores imposibles tengo una caja guardada.

Y cuando pases de largo, distante con otra amada.
Yo te daré las gracias por dejándome asi plantada.

                     Señor, mi señor soñado.
                                                Simple sueño, ya no es nada.

Buenos Aires, 8 de septiembre de 1996.
Graciela Mariani

Amor es tiempo

Amor es tiempo dedicado.
Atención dirigida al otro,
dedicación y desenfado.

Atreverse a perturbar,
el vasto mundo privado
que el Ser Humano posee.

El tiempo que me has regalado,
de tu tiempo tan preciado,
ha llenado la vasija
de la esperanza,
que anida en mi corazón.

El tiempo que me has regalado
ha encendido mi Amor.
Graciela Mariani
22 de Junio de 1997

La vida me regaló una hermana…

La vida me regalo una hermana…
en los albores de mi preadolescencia,
era larga, flaca y arrugada…
y no sabia ni que hacer con ella…

La vida me regaló una hermana…
chiquitita, gritona y caprichosa,
de grandes ojos azules y rubia cabellera hermosa,
En lo peor de mi propia adolescencia!

La vida me regaló una hermana…
niña de 8 o 9, curiosa y metereta,
cuando yo me debatía entre maquetas
con que la facultad me fastidiaba.

La vida me regaló una hermana…
adolescente y vergonzosa,
demandante de todas esas cosas,
que yo apenas comenzaba a conocer…

La vida me regaló una hermana…
Que comía cual termita,
Cuando a tomar el te la invitaba
A la casa de la “teterita”

La vida me regaló una hermana…
plena de joven algarabía…
que cuando en México yo residía,
Llenó mi departamento de alegría.

La vida me regaló una hermana…
con la que juntas lloramos
a nuestros sendos amores lejanos…
largas noches de carteadas…

La vida me regaló una hermana…
Y nos fecundó al unísono,
Compartimos panza, parto y mamadas
Correderas y llantos a la madrugada.

La vida me regaló una hermana…
Que fue y es tía de mi hija,
A la que mimó, bañó, durmió y sacaba
Las mil capas de ropa con que yo la arropaba.

La vida me regaló una hermana…
Con la que compartí hijos y crianza,
Colegio, fiestitas, reuniones de padres…
Y la felicidad de ver crecer a los retoños.

La vida me regaló una hermana…
Con la que nos acompañamos,
En sendos momentos difíciles,
Con fé, con amor y con esperanza…

La vida me regaló una hermana…
Adulta, esposa y madre de cuatro hijos,
Mis cuatro hermosos sobrinos.
Pequeñas maquinas de soplar velas en los cumpleaños…

La vida me regaló una hermana…
Con quien no somos “amigas”,
Tiene su propia gran familia…
Y a veces la siento… tan lejana…

La vida me regaló una hermana…
Y un hermano varón que compartimos,
…cuando nuestros padres partan…
Ojalá nuestro amor nos tenga unidos.

La vida me regaló una hermana…
Le estoy profundamente agradecida!!!

Graciela Mariani
Sábado, 24 de Noviembre de 2001
escritos de papel y lapicera

martes, enero 19, 2010

La adoptada

Elena y yo concurríamos al mismo taller de artes plásticas.

Cuando la conocí me impactó su elegancia y buen gusto, era una mujer verdaderamente fina y delicada, todo en ella era sublime, hasta el más mínimo detalle.

Verdaderamente era un placer mirarla, aunque no era bella, pero de facciones delicadas y regulares, sabía bien como destacar sus partes atractivas y transformarlas en cautivantes.

A mí me cautivo desde el primer momento, con sus anteojos de Giorgio de Beverly Hills, sus pañuelos de Hermes y zapatos de Magli..., una verdadera “Prima Donna”.

El segundo año en que coincidimos en la clase de Historia del Arte, comenzamos a intimar, a tomarnos un café o un té, luego del taller y un día, improvisamente, hablando yo de mi familia, me contó que era adoptada, que amaba a sus padres y que ellos vivían en su casa.

La historia era compleja y escalofriante, la supe por ella y mas tarde otros aspectos me los contó su madre adoptiva.

Elena tuvo una infancia feliz y una adolescencia normal, se hacia las preguntas típicas de todo adolescente: si realmente me quieren, quien soy, para que vivo, seré adoptado o estos son mis verdaderos padres, etc., etc., etc...

El tema es que ella sí, había sido adoptada, y no paro de investigar el cómo, porque, cuando y donde.

Supo que su madre, quien no podía tener hijos, había acompañado a su cuñada a “La casa Cuna” (hogar para niños huérfanos), porque aquella tenia deseos de adoptar una beba de nueve meses que ya había visto y estaba un poco insegura de la decisión.

La beba no había sido adoptada hasta entonces, ya tenía nueve meses, pese a ser rubia de ojos claros y bellísima, dado que provenía de una paciente del Hospital Neuropsiquiátrico Borda, en fin una “loca”, y nadie quería arriesgarse a que arrastrara problemas genéticos.

La mujer en cuestión tampoco lo hizo, pero su cuñada, quien la había acompañado, sintió un afecto especial por esa criatura, regreso con su marido, la visitaron varias veces, la tuvieron en guarda y finalmente lograron su adopción legal.

Ellos habían sido los únicos padres que Elena había conocido y tenido en toda su vida.

Por mas que intentó, e indagó todo lo que descubrió que era de familia de inmigrantes húngaros que escaparon de las miserias de la segunda guerra, que tenía hermanos y que su madre había estado internada en varias oportunidades en el Borda, con severas depresiones producto del horror de la guerra, y que allí había dado a luz a dos niñas, una de ellas coincidía con su descripción.

Logró averiguar el apellido de la familia y hasta su última dirección, pero para cuando fue a buscarlos habían desaparecido sin dejar rastros.

Para aquel entonces ya había llegado el amor a su vida, además en manos de un descendiente de una de las familias más tradicionales de la Argentina, quienes ya no tenían gran fortuna, pero era un hombre refinado y culto y estaba perdidamente enamorado de ella.

Por ende se casó, tuvo cuatro hijos, el amor de sus padres y se olvidó del asunto, para siempre, por lo menos así lo pensó.

Luego de pasados casi veinte años de aquel suceso, trabajando como voluntaria en una prestigiosa Organización de Caridad, Las Damas Rosadas de San Isidro, y encontrándose en servicio, conoció a una Asistente Social con la que con el tiempo fue intimando y finalmente le contó su delicada historia.

Esta mujer se conmovió tanto por el relato de Elena, que se prometió no parar hasta lograr ubicar a su familia biológica.

Y así lo hizo y luego de mucho esfuerzo e influencias, lo logró.

Cuando Elena se encontró con las señas particulares de su familia, le temblaban las piernas y se sentía desvanecer y tardó un tiempo en tomar el coraje suficiente como para encontrarse con ellos.

La ocasión llegó, sus padres ya habían muerto, su madre loca, su padre de tristeza y en la miseria, la hermana que había nacido en el Borda antes que ella había sido dada en adopción, pero con conocimiento de la familia, quienes nunca perdieron contacto con ella, pero para cuando ella nació, era la quinta, su padre, agobiado por las circunstancias y ante el riesgo que no fuese suya, ni siquiera la reconoció.

A partir del contacto, debió romper el escepticismo de su autentica familia, quienes se negaban a creer en su parentesco.

Pero una tía sabía que ella existía... y por otro lado era idéntica a dos de sus hermanos y luego de varias entrevistas, la aceptaron.

La vida de esos tres hermanos había sido muy dura, con muchas responsabilidades y necesidades insatisfechas.

Ella en cambio había tenido una vida privilegiada, mimada por sus padres y luego por su marido y esos hermosos hijos; comprendió que se sentía muy a gusto consigo misma.

Por esto y por la ansiedad que su aparición provocó entre sus ellos, comprendió que el encuentro se había dado en mal momento.

Pronto se sintió acosada por su familia biológica, agobiada por las preguntas, culpable por su vida, como en deuda con ellos... y huyó.

Se mudó, cambio sus teléfonos y desde hacia un año, no los había vuelto a ver.

Tampoco sabía si los llamaría para volver a verlos algún día...


Autor:
Graciela Mariani viernes 14 de junio de 2002

El reencuentro

En cuanto entré al estudio de Nora ella me miró interrogante y dijo.

- ¿Y, cómo te fue?

- No puedo decir que estoy desconforme, mi vida siempre fue guiada por símbolos. Cuando hacía algo bien siempre recibí una respuesta, cuando tuve dudas se me han presentado de manera extrañamente marcadas dos opciones y cuando he hecho algo de mala fe, la vida, me ha quitado el doble. -

Hablé filosofando, todavía ensimismada en mis confusos pensamientos.

- ¿Contame que pasó cuando se encontraron? -

Ella conocía mi recurso de irme por las ramas y esta vez fue más concreta.

- Nada especial... Pensar que durante el tiempo en que habíamos estado juntos todo fue mágico, pero parece que luego con la distancia y el tiempo transcurrido, no sé algo pasó, hubo un cambio que no puedo precisar bien, pero aquel encanto desapareció.

- Fue como dice Neruda ‘... nosotros los de entonces, ya no somos los mismos...’

- Tal cual, fue así, era tan raro, yo no sabía bien si reír o llorar y me la pase riendo de nervios, como una estúpida.

Y lo sentía así, no tenía demasiadas explicaciones, hoy un gran amor y mañana solo el silencio, ese silencio que nace desde adentro y que duele profundamente, desgarra y arrasa con toda las sensaciones y sentimientos que se hayan tenido, alguna vez, para con el otro... Un vasto silencio que te deja desierto.

Quizás lo tendría que pensar en términos de una gran pasión, ya que yo no creo que en el amor haya desiertos, solo transformaciones, silencios transitorios.

- Es tan fácil confundir la pasión con el amor... lo que comienza como pasión no siempre termina convirtiéndose en amor, pero queremos que sea amor, porque... ¿quién se resiste a la pasión? -

Dije lejana y entonces pensé que, el amor es fácil de esquivar, difícil de lograr, se requiere mucho empeño, comprensión y una total entrega y abandono de todo egoísmo.

La pasión no tiene nada que ver con ello, es egoísta por naturaleza, es un estado ideal, como de encantamiento y de entrega a la lujuria...

- ¡La pasión esta tan lejos del amor! Pero de que es más seductora, no cabe duda. - Dijo Nora, como leyéndome el pensamiento.

- No entiendo como el amor pueda morir así, es inaudito, incomprensible, solo así, tan fácilmente, eso no puede ser amor. Decime que no. - dije, y la miré suplicante.

Ella me miró con cariño, sonrió y volvió a preguntar con tierna ansiedad:

- Pero hablame de él, que hizo de su vida, que le paso, ¿te contó algo, se casó, nuevamente? -.

- No lo supe exactamente, pero tuve indicios. -

Respondí distraída, absorta aun, en mis pensamientos.

- ¿Indicios? ¿Cómo indicios? -

Miré a Nora y sin pensarlo respondí:

- Si, indicios, algo me dio la certeza de que lo que había pasado era lo correcto, aun en contra de mi voluntad, sé que fue lo correcto. Yo había querido forzar la situación, no me resignaba a perder aquello que había tenido... si es que en verdad alguna vez lo tuve...

- Si, ya sé, la vieja historia de aferrarse a las cosas aunque no funcionen, a no resignarse a dejar ir el pasado. El desear volver a vivir las sensaciones que tuvimos, así nos lleve la vida. - Acotó Nora.

- Tenes razón, es así, yo lo sentí como un miedo al porvenir y un querer inmortalizar el momento, congelar lo vivido y no perderlo jamás... una falacia, - suspiré - ¡ah, debilidad humana! -

Nora calló un segundo, con la mirada perdida y como si estuviese muy lejos dijo a modo de verdad metafísica:

- Si, pero cuando la pesada mano de la vida nos sacude y nos arrastra lejos de todo lo antes conocido, cuando nos recuperamos del shock al que fuimos sometidos, todo cambia, es como si las luces se prendieran en nuestro interior, la energía nos invade y comenzamos a vivir la realidad profunda y pausadamente.

Y volviéndose hacia mí simpáticamente y con una amplia sonrisa, agregó:

- Son las maravillas de la vida, en el momento en que sentís que todo esta perdido, allí esta la luz, esa que te calienta y te guía, lo que aparece de manera simbólica que vos mencionaste al principio.

- Si, tenes razón, es como el esquí, viste que cuando tenes miedo y queres detenerte te caes, te tropezas, pareces un dibujito animado; en cambio cuando te dejas llevar sin temor, bajas por la montaña como si fueses parte de ella, perteneces a ella y lo que sentís es lo mas maravilloso del mundo. - Dije como para mí, un tanto floridamente.

- Positivo el reencuentro, entonces. - Dijo Nora.

- La verdad, muy positivo, sí. - Respondí con certeza.

- Bien esto se merece un rico capuchino, vamos a prepararlos, dale.

Me levante y seguí a Nora a la cocina, ya sabia que iba a batir la leche, hacer el café exprés y a ponerle canela y unas gotas de esencia de vainilla, con chocolate no nos gustaba... además debíamos cuidar nuestra silueta...

Después de todo quien sabe, el amor puede estar esperándonos a la vuelta de la esquina.

FIN

Graciela Mariani - 16 de junio de 2002

Laburo extra

Desde que entró a ese hotelucho de mala muerte cerca de la Av. De Mayo, sintió que todo olía a muerte, parecía humedad, suciedad, vejez, pero en realidad olía a muerte.

La habitación del segundo piso, que le dieron, olía más a muerte que ningún otro lado, solo le faltaban los gladiolos en lugar de esas mugrosas flores de plástico.

Él estaba mal, ya lo sabía, venia mal desde que huía de esos tipos con los que se había metido a hacer un laburo extra.

Desde que trabajaba en el Bingo lo habían estado buscando y cargoseando, finalmente pensó que total, no le hacia mal a nadie y unos mangos extras le venían más que bien en esta época de malaria.

Total solo tenía que entregar unos paquetitos de merca en unos cuantos hoteles de lujo, llenos de yankees putos y minas trolas, que se murieran, a el que le importaba.

Dejaba el paquete, cobraba lo mangos y se olvidaba hasta la siguiente entrega...

Por unos cuantos meses había ido todo bien, pero él ultimo tiempo le pareció que la mano venia pesada, tal ves los mula eran piezas de recambio, como no sabia, se escondió y listo.

Pero se sentía muy paranoico, todos le parecían sospechosos, pero seguro que solo era su imaginación, solo estaba asustado, pensaba que probablemente los tipos no se quedaran tan tranquilos si alguno se las tomaba, como él.

Era el precio de lo que había hecho, después de todo había ahorrado algo de tosca y en verdes en Uruguay, nada de ‘corralito’, corralito: las pelotas, eso era para los boludos.

Sintió hambre y cuando miro el reloj ya eran las diez de la noche, se empilchó para ir a comer algo.

Después de comer se metió en uno de esos bares con minas, a chupar algo.

Se tomo dos Old Smugler dobles al hilo y se engancho una mina, una que no estaba nada mal y que lo había mirado bastante, creyó que se la había levantado.

La mina tomo cerveza, él siguió con lo mismo de antes.

La cosa vino bien y se la llevo al telo en que estaba y otra vez al entrar en su habitación sintió ese rancio olor a muerte, ya no le dió bola.

Parecía que la mina venia bien, saco del bolso una botella chica de ginebra, sirvió en un vaso para ella y el tomo de la botella.

Estaban en lo mejor de la cosa cuando sintió un dolor punzante en la nuca, después de ello perdió el conocimiento.

La mujer se vistió, tomo un trago de ginebra, limpio con cuidado todo lo que pudiera tener sus huellas, reviso bien y hecho una ultima ojeada a la escena, todo estaba perfecto, el tipo muerto con la botella al lado, de película.

Ella se fue con la satisfacción que da un trabajo bien hecho.

Graciela Mariani
Vicente López 2002

Catarsis

El lugar, la casa de mi tía abuela Delfina, en San Isidro. La ocasión, un sábado cualquiera, de mi tardía adolescencia, a la tarde. La compañía, mi inseparable amiga María. La bebida, gin tonic sin Gin. El tema, la inmortalidad hipotética de los bichos bolita.

María – decime algo -
Yo – algo -

María – no, algo como... diferente -
Yo – diferente -

María – no seas tonta -
Yo – ya sabes que soy tonta -

María – estúpida -
Yo – tarupida -

María – mequetrefa -
Yo – triglicefida -

María – bensodiacepina -
Yo – otorrinolarringólogo -

María – ornitorrinco -
Yo – ja, ja, habeas corpus -

María – ipso facto -
Yo – ad hoc -

María – vademécum -
Yo – animus domine -

María – amen -
Yo – no era para tanto -

María – creí que era la misa en latín -
Yo – o un programa de Menéndez con Monseñor Tirreno -

María – muy erudito -
Yo – de pito cortito -

María – me muero – riéndose – llueven enanitos... -
Yo – verdes o azules -
María – verdes los azules son Pitufos -
Yo – llueven Pitufos -

María – no, los Pitufos no llueven, crecen como hongos -
Yo – mas allá del bien y del mal -

María – mas allá de las siete colinas -
Yo – mas allá de los siete ríos -

María – mas allá de todo, oh, mas allá de todo... -
Yo – oh, abandonado... -

María – tan solo como el muelle en la laguna -
Yo – oh, abandonado -

Silencio
Yo – debe ser horrible morir como Alfonsina, ¿no? -

María – era Neruda -
Yo – ya sé pero la imagen me recordó a Alfonsina caminando hacia el mar, debía sentirse tan sola, tan abandonada, ¿no? -

María – supongo, es horrible ser tan genial y no poder disfrutarlo -
Yo – si, los genios son tristes -

María – tal vez, no quiero ser un genio -
Yo – no te preocupes que no sos un genio -

María – ah, gracias -
Yo – dígame licenciado -

María – licenciado -
Yo – gracias, muchas gracias -

María – en casa de herrero cuchillo de carnicero -
Yo – ja, en mi casa, yo -

María - ¿si? mirá que joda -
Yo – esas eran las de antes -

María – todo tiempo pasado fue mejor -
Yo – odas a la muerte de mi padre -

María – ¿de tu padre? -
Yo – no de su padre -

María – de quien ¿el padre? -
Yo – Manrique -

María – al que votaba mi abuela -
Yo – el abuelo de ese -

María – tal vez el tatarabuelo -
Yo – a la tía del tatara-tatarabuelo –

María – seguro, la que tenía bigote - y mirándome fijo dijo – ¡ella fue! -
Yo – que cosa –

María – la culpable de la muerte de María Antonieta -
Yo – no esa era la república -

María – mas bien la revolución, la república fue una farsa -
Yo – como los cagaron, ¿no? -

María - ¿a los reyes? -
Yo – si a los reyes magos -

María – belén, belén -
Yo – al pueblo -

María –que pueblo -
Yo – el francés -

María – si los re-cagaron -
Yo – como a nosotros -

María – si, también a nosotros nos cagaron... – dijo pensativa
Yo – ¿pensas en tu mama? -

María – si, ahora ya no creo que este viva -
Yo – que cagada, pero no lo creo posible -

María – sabías que la vieron en La Perla -
Yo – ¿cuando era chica en Mar del Plata? –

María – ¡ja! veraneando. En el Campo de Concentración La Perla, boluda -
Yo – ya sé, quise ponerle un poco de humor y me salió p’al culo -

María – alguien se lo contó a mi abuela -
Yo – quien, ¿sabés? -

María –no sé, uno que se apareció en la Sede -
Yo – ¿pero es de confiar? –

María – sabés que ellas los investigan hasta los huesos -
Yo – si, me imagino, debe haber cada loco -

María – bueno este era medio loco, pero por la tortura, eso dijo la abuela -
Yo – pobre tipo ¿cómo anda Abi? -

María – un poco mejor, tratando de hacerse a la idea aún, yo creo que esperaba encontrarla con vida -
Yo – ¿vos te acordas de ella? -

María – muy poco..., no se, creo que no -
Yo – que joda -

María – no sé, para mí la tía Ali es mi mamá, y la amo -
Yo – debe ser raro tener dos madres -

María – no sé, ella nunca se casó para cuidarme, para mí tuve una sola... -
Yo – que garrón -

María – supongo -
Yo – también fue una forma de mantener cerca a su hermana -

María – eso creo ¡pero a mí me ama igual! -
Yo – que dulce -

María – si, yo la quiero mucho -
Yo – si yo también la quiero mucho, ¿te acordas cuando nos hacia torrejas? -

María – si, ¡que empalagosas! -
Yo – eran buenísimas -

María – y empalagosas -
Yo – si, la cuarta era empalagosa -

María – ¡gorda! ¿te llegabas a comer cuatro? -
Yo – no creo, eran demasiado empalagosas -

María – si, empalagosísimas -
Yo – que asco, ¡quiero torrejas!

María – ¡hagámoslas! -
Yo – mucho lío -

María – si, mucho lío -
Yo – ¿otro bombón? -

María – dale, uno de licor -
Yo – no uno de marroc -

María – dátiles, eso quiero, dátiles -
Yo – vamos a la cocina, seguro que hay alguna lata en la despensa -

María – vamos -
Yo – adoro los dátiles -

María – yo también -
Yo – que bueno -

María - ¿de veras creés que Dios existe? -
Yo – claro -

María - ¿vamos a misa de siete? -
Yo – ¿habrá misa de siete aquí? -

María – supongo -
Yo – y bueno, vamos -

María – quiero romper algo -
Yo – ¿ahora? -

María – si, ¡ya! -
Yo –vamos al jardín a romper ramas secas -

María – ¡y hojas, hagamos catarsis! -
Yo – te quiero Mery -

María – yo también, Lú -
Puse una gran sonrisa
María – una gran catarsis ¡matemos las hojas secas! -
Yo – ¡reventemos babosas!

María – eso no es catarsis, es estupidez -
Yo – puede ser, pero es sano para el jardín -

María - ¿cómo vas a reventar babosas? se les pone veneno -
Yo – ¿y caracoles? esos hacen crac -

María – me dan pena los caracoles -
Yo – pero se comen las plantas -

María – y los franceses a ellos -
Yo – ¿los de la revolución? -

María – esos y los de ahora también -
Yo – que asco –

María – a mi me gustan -
Yo – no me extraña, sos un poco babosa -

María – ¡tu abuela! -
Yo – ella también -

María – ¡qué mala! -
Yo – no es joda, no sabes como mira a los potros por tele -

María – eso es sano -
Yo – si yo a los setenta también voy a mirar potros -

María – mirar... porque a esa edad otra cosa no te queda -
Yo – debe ser raro envejecer -

María – si horrible -
Yo – prefiero vivir vieja y no morir joven -

María – ¡qué frase, loca! -
Yo – me maté -

María – ¿te puedo citar? -
Yo – cuando quieras -

María – en mis memorias – dijo muy solemne
Yo – si en tus memorias – enfaticé yo

María – porque en mis memorias tan sarcásticamente -
Yo – es que yo me olvido de todo -

María – eso es lo bueno de “Las Memorias” decís lo que se te canta -
Yo – así si juego -

María – así juegan todos -
Yo – creo que si, ¿no seremos escépticas?

María – la vida es cruda – dijo en tono rimbombante
Yo – ahora te citaré yo - acoté

María – ¿en tus no-memorias? -
Yo – en esas mismas, las que inventaré -

María – como estrella de cine -
Yo – como príncipe heredero -

María – como jugador de tenis -
Yo – como pintor célebre -

María – como banquero ingles -
Yo – como astronauta yankee -

María – como puta fina -
Yo – como todos los narcisistas -

María – ya decía yo que eras un poco narcisista -
Yo – que te recontra -

María – boba -
Yo – ¡pisemos hojas secas!

María – ¡vamos!

Nos abrazamos y salimos al jardín.

Jamás se supo a ciencia cierta en donde estuvo la mamá de María, tampoco que fue lo que le paso o como murió... pero estamos seguros que murió.

Ahora esperamos que Estados Unidos abra sus archivos secretos sobre la Dictadura, como lo acaba de hacer con Chile.

Igual no creo que sirva de mucho.

Ese día, recuerdo, que saltamos como nunca sobre las hojas secas y riéndonos a carcajadas terminamos tiradas en los sillones de la galería. Hacía un frío de cagarse y nosotras chivando como locas.

Pienso que reírse con una amiga es la mejor de todas las catarsis.

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A los hijos de los desaparecidos a causa de la Dictadura Militar de 1974 a 1983 en la Argentina.

Graciela Mariani
Vicente López 2000